El cinecuento de la obSesión#7:
Lo que Dumbo se llevó
Pepito no era feo, pero los niños del colegio solían burlarse de él. En aquellos días, lo habían acomplejado con lo de sus orejas de soplillo; para su desgracia se había estrenado una película de dibujos que había puesto en bandeja un nuevo mote para él: Dumbo. ¡Con lo mucho que a Pepito le gustaba el cine!Un día, a la hora del recreo, decidió no bajar, harto ya de que le gritaran el nombre del famoso elefantito. Triste, desde una ventana, allá en lo alto, veía a todos jugar. De pronto, Pepito recordó un momento de la película, cuando Dumbo cae en picado, despliega sus orejas y echa a volar. ¡Adiós complejos!
Pepito, con el nudo en la garganta, pensó tontamente si también él podría volar.
Fue entonces cuando la mirada de la niña más guapa del colegio se cruzó providencialmente con la suya. ¡Le saludaba sonriente desde abajo, y le pedía que bajara a jugar! Pepito no lo pensó dos veces y, de un plumazo, se sintió feliz.
Mientras iba hasta ella ya no imaginaba ser Dumbo, sino Clark Gable en Lo que el viento se llevó. Y de repente se sintió orgulloso de sus orejas, que ahora le parecían igualitas a las del actor. Cuando llegó ante la niña, había ganado tal seguridad en si mismo que sacó un rotulador de su bolsilllo, se pintó un bigote… y la besó.
por José María Guil





2 Comentarios
Este cinecuento debería estar pegado en la puerta de todos los colegios.
Creo que en los recreos siempre hay un pepito dumbo, y hasta convertirse en Clark Gable pasa muchos apuros.
Gracias por hacerme sonreir con esta pequeña historia.
Saludos
L;)
Me alegra que te gustara. He de reconocer que yo fui un Pepito, y sí, pasé muchos apuros. Lo que no sé es si he llegado a ser un Clark Gable. Jajaja.
Saludos.